Cada tarde, entre las 2:00 y las 2:30 pm, la calle de Petén se vuelve un atolladero de autos en medio de un estruendo de sonidos de claxon. Unos autos van al norte y los del sentido opuesto simplemente no avanzan. El motivo es que una fila de autos simplemente no se mueve y bloquea por completo un sentido de la calle. Conforme pasan los minutos la fila de autos crece y crece sin avanzar.
En los parabrisas de los coches hay una cartulina con el nombre de un alumno o alumna de la escuela en la que está por anunciar la salida.
Las familias que van por sus infancias a la salida de la escuela invaden las entradas de las casas vecinas, bloquean la circulación y provocan que otras personas invadan el carril del sentido contrario haciendo de una calle local un caos vial.
Después de 20 minutos comienza la salida de la escuela. Una maestra anuncia los nombres de los alumnos conforme van apareciendo sus familias en la puerta, otra maestra grita el nombre en el micrófono y dos personas más escoltan a la infancia hasta que sube al coche de su familia.
Otra se adelanta a ver el nombre del siguiente parabrisas y le dice a la maestra al micrófono el nombre del niño o la niña que van a entregar.

En medio del tráfico de las 2 de la tarde en esta calle que cruza más adelante con Avenida Universidad, se acerca un vecino a preguntar de quién es la camioneta que invadió su entrada porque no puede sacar su auto.
“Yo estoy enfermo y no es la primera vez. Es una falta de respeto. Está pintado ‘Prohibido estacionarse’. Y como soy muy joven, de 81 años, ¿qué necesidad hay de qué le dé un golpe a mi coche? Y por otro lado, tengo que esperar a ver a qué hora se mueven”, le dice molesto el hombre a una de las maestras.
La profesora a cargo de la logística de la salida de los alumnos dice que el tráfico es porque se trata del primer día de regreso a clases.
Sin embargo, el caos que generan los autos de las familias que van por sus infancias en la calle de Petén todo el ciclo escolar a la hora de la salida.
“Ahorita fue porque es el primer día de clases. Los papás tienen un tarjetón, los niños se forman y los entrego, pero hoy sí fue el primer día de clases y se hacen pelotas”, responde la profesora.

En la entrada de la escuela hay cartones con los personajes de la película Intensamente 2. Están Alegría, Ansiedad, Temor y Furia, como la de las personas que están al volante esperando avanzar.
“Mire, miss, me voy a permitir sugerirle que les diga que si se estacionan ahí, el señor va a apretar un botón y que se llevan el coche”, le advierte el vecino a la profesora.”Por favor, miss”.
En medio de la operación para entregar a decenas de niños en la mano de sus mamás o papás, la maestra explica que hay un reglamento interno de tránsito que no siguen las familias.
“Los papás saben perfectamente que tienen un reglamento de vialidad donde les pongo qué no deben de hacer y que tienen que respetar a los vecinos”.
Mientras tanto, las infancias salen con calma de su primer día de clases, con mochila en la espalda y lonchera en la mano para reencontrar a su familia.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana anunció que este lunes iba a implementar un operativo para agilizar la circulación en las principales calles de la Ciudad de México con motivo del regreso a clases de un millón 700 mil alumnos de educación preescolar, primaria y secundaria de las escuelas públicas y privadas en las 16 alcaldías.
Se desplegaron 13 mil 814 oficiales de sectores, agrupamientos, la Unidad de Seguridad Escolar (USE), Policía Auxiliar, Bancaria e Industrial, de la Subsecretaría de Control de Tránsito para resguardar la seguridad de estudiantes y docentes y ayudar a las familias a evitar infracciones.
Se le preguntó a la maestra responsable si han pedido ayuda a la Alcaldía Benito Juárez o a las autoridades de Vialidad, pero la respuesta es que no les dan ningún apoyo en la logística vial y que sólo brindan asistencia a las escuelas públicas.
Reconoce que los estudiantes que usan el transporte escolar son los menos y dice que no sabe cuántas familias vienen a la puerta de la escuela en auto para recoger a sus hijos o hijas.
Para la educadora, el problema son las familias porque no tienen educación vial.
“Los tengo que educar, cada año, tengo que estar educando a los papás”.








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