Hace poco me compré un auto. Preferí adquirir un vehículo usado por aquello de que los vehículos pierden parte de su valor saliendo de la agencia.
Realmente hice una buena compra, a un precio justo El auto estaba en muy buenas condiciones y se notaba que su antiguo y único dueño lo había cuidado muy bien los primeros cinco años de su vida motorizada.
El problema fue cuando quise dar de alta las placas en la Ciudad de México, que es donde vivo. Resulta que el número de serie del vehículo correspondía con unas placas que estaban vigentes. Placas que no eran con las que había circulado el carro.
Ya no hablemos de los modos y de las cero explicaciones y orientación que recibí en el Módulo de Plaza Galerías. La negativa fue simplemente: “No puedes dar de alta este auto porque ya fue dado de alta en la CDMX y debes cinco años de tenencia”.
Me quedé como palanca atorada entre tercera y cuarta.
Cuando quise más información, lo más que obtuve fue el supuesto número de placas y una cara de “no puedo hacer más por ti”.
Así que acudí a las redes sociales y después de enviar varios tuits etiquetando a Andrés Lajous, entonces secretario de Movilidad de la CDMX, me respondieron por DM que acudiera a las oficinas de Tránsito, en la colonia Anzures,
Así lo hice un 2 de noviembre, cuando todo está muerto, pero los burócratas tienen que chambear.
El funcionario que me atendió fue muy amable y me explicó gentilmente que, efectivamente, mi auto fue dado de alta en la CDMX en mayo de 2018, que se generó un número de placa. Resulta que el auto se había dado de alta dos o tres días después en el Estado de México y siempre circuló con placas de la entidad vecina. Pero en la capital de las libertades nunca se dio de baja y debía cinco años de tenencia.
Me dijeron que la solución era ir al municipio donde fue dado de alta y pedir que avisaran a las autoridades para que lo dieran de baja en la CDMX, porque supuestamente, lo que ocurrió fue que no avisaron a la otra entidad.
Mientras tanto, no quieren saber que tenía días y horarios restringidos para circular porque tenía un permiso provisional que pegaron en el vidrio trasero del auto. Una mañana, un oficial de tránsito en motocicleta me hizo la parada en el Viaducto. Ahí me enteré que no podía circular hasta a partir de las 11 de la mañana de lunes a jueves. Los viernes y sábados tampoco podía conducir mi auto. ¿Cómo vería mi cara? que me dijo que me esperara ahí detenida a que dieran las 11 de la mañana. Me amenazó con que me iba a estar siguiendo con las cámaras de la Ciudad y que si se me ocurría cruzar la línea al Estado de México, me enviaba al corralón. Ahí estuve estacionada una hora hasta que dieron las 11.
En esos días, pregunté, investigué, fui varias veces a la Dirección General de Tránsito de la CDMX y la respuesta fue la misma. “Su auto debe cinco años de tenencia”. A pesar de que el antiguo dueño había pagado las tenencias en el Edomex en ese tiempo y de que el carro siempre circuló con placas de Edomex.
No sólo eso. Si se consultan en el Repuve, las placas que tiene registradas mi auto en la CDMX corresponden a otro vehículo, de otro modelo y marca.
¿Pues cómo lo hacen? Cómo puede el Gobierno de la Ciudad tener un número de serie vinculado a unas placas que para el Repuve son de otro auto, de otro modelo y otra marca.
Se lo hice ver a una funcionaria, coincidimos en que algo estaba mal y debía corregirse. Le dije que yo soy chilanga, que quería mis placas del DF, que estaba dispuesta a pagar mis multas antes de verificar antes que traicionar mi identidad en el Estado de México. Pero me dijo que yo tenía que resolverlo en el Edomex.
Así que fui al municipio de Nezahualcóyotl. Mi hermano me acompañó y me ayudó a registrar el auto con el domicilio donde viven mis sobrinos.
Ahora mis placas son del Estado, pago tenencia y refrendo en el Estado y cuando verifico, nadie me pone peros porque deba multas.







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